Próximamente… Tintín

O cómo la industria del cine continúa viviendo del cómic. Así, podríamos llamar a este post. Porque todavía nos estamos recuperando de la última adaptación al cine de un cómic de superhérores (a día de hoy creo que el último estreno ha sido el de Los 4 Fantásticos y Silver Surfer) cuando me desayuno la noticia de que Tintín también va a dar el gran salto al formato grande.Según me cuentan, resulta que Spielberg va a poner el dinero del proyecto, así que agárrense los machos porque los efectos especiales serán de aúpa (algo que seguramente acabará rebajando el nivel y profundidad de la historia). En Dreamworks ya están inmersos en el trabajo de preproducción pero todavía no saben si será de carne y hueso o en dibujos animados.

Mbutu

Estamos en pleno ‘año Hergé’ y Mbutu Mondondo Bienvenu (el de la foto) estará al tanto de ello porque hace unos días denunciaba a Moulinsart por mantener en las estanterías de medio planeta el tomo en el que el periodista belga viaja al Congo. No es nuevo esto que hace el estudiante belga de políticas, sino que es ya una vieja reclamación que vienen haciendo numerosos grupos.Mbutu ha declarado que “Quiero poner fin a las ventas de este cómic en las librerías, para niños y adultos. Es racista y está lleno de propaganda de la era colonial.” Para reparar todos los daños que le pueda provocar el cómic a la imagen pública de la población congoleña, Mondondo reclama a la editora un euro de compensación por todas las molestias provocadas.Moulinsart (editora del libro de Hergé) contraataca fijándose en el hermano americano y sacándose de la chistera las películas de indios y vaqueros. Aunque bueno tratándose de quien se trata, podían haber recurrido a Superman o al Capitán América que no se quedan muy atrás en la difusión de valores fundamentales en la vida de un europeo medio.La solución: dentro de seis meses en los tribunales.

El Peso de la Adolescencia

portada buena Nunca me has Gustado¡Qué dura es la pubertad en mucha ocasiones! Entre granos y cambios de humor son pocos los que guardan buenos recuerdos de su etapa como adolescente. Es más, servidor se atrevería a decir que borraría de su mente gran parte las vivencias que una vez ocuparon su tiempo de los catorce a los dieciocho años. Consuela saber (siempre me ha llamado la atención, la necesidad del ser humano por sentirse identificado con algo o alguien durante su vida) que no eres el único que ha atravesado con más pena que gloria la etapa en la que las hormonas están más que revolucionadas y la cosas que te rodean se quitan el antifaz y comienzan a ser lo que realmente son. En fin, que el desencanto se instala en ti y de la noche a la mañana te haces adulto.Nunca me has gustado es una anodina autobiografía. Chester Brown, después de publicar Ed, el payaso feliz y Louis Riel, reaparece en el mercado español cogido de la mano de Astiberri, y nos traslada a sus años mozos. Un mundo en el que los matones de instituto son el pan de cada día que le complican la vida porque todavía no ha soltado un taco; o su madre que estoica aguanta todas las tonterías propias de esta edad y dejará una huella difícilmente borrable; o los primeros amores tan primitivos como incomprensibles. Una narración que parece no contar nada y en la que un personaje con problemas de comunicación lo único que provoca es mayor desesperación en el lector pero, a medida que pasan las páginas le hace darse cuenta de que ahí es donde reside la fuerza de Brown.La máxima de Brown parece estar en el menos es más, desdibujando sus años mozos en apenas cautro trazos cada una de las escasas viñetas que ocupan sus desiertas páginas. No por haber menos dibujos, eso sí, existen menos recursos narrativos. Un control y economía de recursos en pos de un acercamiento total a los contradictorios sentimientos juveniles.Una novela gráfica absorbente, sumamente inteligente y que da buena muestra de la maestría de un autor del que más vale no perder su pista.