Viernes, 24 de Mayo de 2013
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El deporte no sabe de fronteras

23 de Febrero de 2011 · Sin comentarios

El portero turco Rüstü Reçber dijo una vez que existen tres idiomas universales: el deporte, el sexo y la música. Quizás este pensamiento lo comparta Pablo Prieto, seleccionador nacional de Libia, que acaba de aterrizar en España tras vivir las revueltas contra Gadafi

A la izquierda, Pablo Prieto y a la derecha José Mar�a Pazos “Pulpis”

A principios del 2010 el sobrino de Gadafi proponía a Pablo Prieto el cargo de seleccionador nacional. El gallego aceptó el reto exótico y se embarcó en la aventura africana. Un año después las revueltas llegaron a Libia. Ayer el extécnico de Azkar Lugo manifestaba estar “acojonado” por la situación que se vivía en las calles de Trípoli. Su pesadilla, al igual que la del extremeño Luís Castellanos –preparador físico-, ha terminado nada más tocar suelo español. 

Una situación similar a la de Pablo Prieto la vivió hace unos meses José María Pazos. El también entrenador de fútbol sala, conocido deportivamente como “Pulpis”, es el seleccionador nacional de Tailandia. Hizo la maleta hace tres años y ahora es toda una institución del “futsal” en el país asiático. 

El toque de queda instaurado en Bangkok en mayo de 2010 motivó que el combinado tailandés tuviera que viajar antes a Uzbekistán a disputar la Copa Asia. Pese a que los jugadores pensaban más la situación del país que en el devenir del torneo lograron ser subcampeones. Otra hazaña de “Pulpis” al frente del combinado tailandés ha sido lograr la primera clasificación a un Mundial de fútbol sala. En la próxima cita mundialista, en 2012, serán los anfitriones. 

En definitiva, dos gallegos que han tenido que emigrar para seguir disfrutando del deporte. Un placer que, como ha hecho Pablo Prieto, a veces hay que abandonar para salvar lo más importante, la vida.

Etiquetas: Fútbol Sala · General

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